lunes, 9 de octubre de 2017

Diversidad Cultural de México



   LA DIVERSIDAD CULTURAL DE MEXICO

La principal consecuencia de la Conquista de México consumada por los españoles en 1521 fue el mestizaje. Esta mezcla se dio en muy diversos aspectos: desde el más evidente del mestizaje racial, hasta muchas variantes del que podríamos llamar mestizaje cultural, de manera particular el que se refiere a las cocinas. En esta materia alimenticia no hubo conquista sino unión, matrimonio, suma y multiplicación.
Nuestra diversidad cultural, pluriétnica, no podría ser un fenómeno repentino: es el desenlace actual de nuestra historia antigua. Aunque no es posible precisar alguna cifra de manera corroborada, se puede afirmar que en aquellos años de la conquista de Tenochtitlan , de seguro había en México más de cien grupos étnicos diferenciados; naciones indias, les llamaban entonces. Cada etnia tenía sus propias costumbres gastronómicas, si bien con algunos patrones o troncos en común.



En México, es muy diversa ya que hay muchas culturas diferentes, Azteca, Maya, Nahuatl, Zapoteca, Tolteca, Olmeca, Totonaca, Otomi, Mixteco, y todos los pueblos indígenas.

Sus culturas son:

Cultura Maya



 La cultura maya, su ubicación geográfica cubrió el territorio sureste de lo que es hoy la República mexicana y que corresponde a los estados de Yucatán, Campeche, Tabasco, Quintana Roo y la zona oriental de Chiapas, lo mismo que la mayor parte de Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice, cubriendo una extensión territorial que varía, de acuerdo con los diversos arqueólogos e historiógrafos, entre 325,000 a 400,000 Km2, teniendo por límite el Golfo de México y mar de las Antillas; el océano Pacífico; el río Grijalva (conocido en Guatemala como río Usumacinta), en el estado de Tabasco y el río Ulúa en Honduras y el río Lempa en El Salvador actuales.





CULTURA OLMECA

Los olmecas, cuyo nombre significa "país del hule" (del azteca ulli, hule o caucho)
Antiguo pueblo del sur del golfo de México que originó la más antigua civilización en Mesoamérica (México y América Central), y cuyo esplendor se fecha desde aproximadamente el 1500 hasta el 900 a.C. Su área central ocupó unos 18.000 km2, en las pantanosas selvas de las cuencas ribereñas de los actuales estados mexicanos de Veracruz y Tabasco. Su influencia se extendió gradualmente hasta las tierras altas de México, esto es, el valle de México, conocido como el Anáhuac, y los actuales estados de Oaxaca y Guerrero, por lo que influyeron en otras culturas posteriores como la mixteca y zapoteca. Los olmecas fueron muy inteligentes y cultos, aprendieron a observar el cielo y con ello lograron establecer un calendario muy preciso que contemplaba la duración del año, el mes lunar, el ciclo agrícola y las fechas de las ceremonias religiosas que realizaban. Tenían un sistema de escritura de jeroglíficos e ideográfica, es decir que por medio de dibujos daban a entender alguna idea.La cultura Olmeca fue considerada como la cultura madre, debido a los adelantos que 

tuvieron en varias ciencias y que compartieron con otras culturas.













TOTONACAS

Pueblo, grupo étnico amerindio del tronco lingüístico maya-totonaco, cuyo más cercano pariente es el tepehua. Al parecer los totonacas tuvieron su primer asentamiento en el norte del actual estado mexicano de Puebla. Ya en el periodo clásico mesoamericano (siglos I-VIII d.C.) penetraron en territorio veracruzano dando lugar a centros tan importantes como los de El Tajín, Zempoala, Papantla, isla de Sacrificios y otros, entre ellos Yohualichan en Puebla. En la actualidad los totonacas continúan viviendo en las inmediaciones de los lugares mencionados de Veracruz y asimismo en otros de la sierra norte de Puebla. Se caracterizan por haber conservado sus antiguas tradiciones y forma de vida. Puede citarse a este respecto su danza del volador que mantiene profundas connotaciones religiosas. De acuerdo con los datos del censo de 1990 existían aproximadamente 220.000 personas de filiación étnica totonaca, la mayoría de las cuales seguía hablando su lengua, si bien un considerable porcentaje dominaba también el español.



LOS INCAS

Inca (del quechua, inka, “rey” o “príncipe”), nombre genérico de los gobernantes cuzqueños, con equivalencia a soberano, quienes establecieron un vasto imperio en los Andes en el siglo XV, muy poco antes de la conquista del Nuevo Mundo por los españoles. El nombre también se aplica por extensión, a todos los súbditos del Imperio incaico o Incanato. Inca es, arqueológicamente, el nombre de una cultura y un periodo prehispánico. Los incas no eran un grupo étnico natural del Cuzco, región que después será su área central, se trataba de una población que emigró hacia el año 1100 d.C., probablemente desde el Altiplano, hacia el valle de Cusco o Cuzco, donde durante casi trescientos años llevaron a cabo incursiones y alianzas con los pueblos de la zona. Con el paso del tiempo se convirtieron en un grupo muy poderoso e importante, sin embargo permanecieron en la región hasta la invasión chanca y el gobierno de Pachacutec Inca Yupanqui, cuando empezaron a expandirse por otras regiones.




CULTURA MIXTECA

A finales del siglo VII aparecen establecidos al oeste de Oaxaca los mixtecos. Durante el siglo IX se imponen como clase dominante en muchas ciudades estados del centro de México. Alrededor del año 1000 y como consecuencia de la presión de los toltecas, invaden el territorio zapoteca.
Entre los siglos XI y XII de nuestra época, los mixtecos adoptaron una influencia tolteca cuya característica civilizadora los motivó a buscar asentamientos más estables que los que habían tenido; se dedicaron a dominar a los zapotecas por medio de invasiones de sus tierras, guerras y alianzas políticas por matrimonios. De ese modo se apoderaron, por ejemplo, de Monte Albán, que había sido abandonada por los zapotecas y los mixtecos convirtieron en necrópolis, enriqueciendo notablemente sus monumentos funerarios. Tanto en esa ciudad, como en Mitla, aportaron conceptos arquitectónicos evolucionados como las grecas geométricas de piedras ensambladas que adornan los palacios. Otras ciudades zapotecas de las que se apoderaron los mixtecos son Zaachila y Yagul, también en el estado de Oaxaca, con las que se complementa el conjunto del impresionante legado de estas culturas. Los mixtecos influyeron en el declive de la civilización maya en el sur, y permanecieron independientes de los aztecas en el norte.




LOS AZTECAS O MEXICAS

Azteca o Mexica, miembro de un pueblo que dominó el centro y sur del actual México, en Mesoamérica, desde el siglo XIV hasta el siglo XVI y que es famoso por haber establecido un vasto imperio altamente organizado, destruido por los conquistadores españoles y sus aliados tlaxcaltecas. Algunas versiones señalan que el nombre de "azteca" proviene de un lugar mítico, situado posiblemente al norte de lo que hoy en día es México, llamado Aztlán; más tarde se auto- denominaron mexicas.







Los Zapotecas

Zapoteca, pueblo mesoamericano perteneciente al tronco lingüístico otomangue, establecido desde el I milenio a.C. en la sierra, valle central y en la parte del istmo de Tehuantepec de lo que es en la actualidad el estado mexicano de Oaxaca, que tuvo una destacada importancia durante el periodo precolombino y recibió la influencia de los olmecas.




LOS TOLTECAS

Tolteca, (en náhuatl, “maestros constructores”), pueblo nativo de México que emigró desde el norte de lo que ahora es México.Entre los años 650 y 800 de nuestra era mesoamérica sufrió cambios radicales por la desaparición de grandes centros como Teotihuacan, Monte Albán, Palenque, etc., que hasta entonces habían regido la política y la economía de la región. Esto originó que muchos de sus habitantes emigraran en busca de nuevos horizontes, surgiendo nuevos pueblos que se mezclaron con los herederos de las antiguas tradiciones y juntos crearon una nueva integración político, cultural y social, consolidando nuevas ciudades y nuevos estados. Gente emigrada de Teotihuacan se mezcló con grupos chichimecas y Mixcoatl logró unificarlos, surgiendo así el grupo tolteca. La palabra tolteca significa “civilizado”. Esta civilización se desarrolló entre 850 y 1168 d. C.A partir del siglo X Tula se convirtió en el centro urbano de mayor importancia del Altiplano Central. Debido a conflictos políticos y religiosos en 1184 varios grupos nómadas saquearon e incendiaron Tula, quedando destruida, lo que provocó que sus habitantes se fueran a vivir a otras regiones.




TEOTIHUACAN

 Teotihuacan significa ( El lugar don se hacen los dioses.) Una de las primeras grandes civilizaciones de México Central (200a.C.-700d.C.). Su capital, Teotihuacan, situada a 45km del actual México D.F., se convirtió en la ciudad más importante de Mesoamérica. Las mejoras en las técnicas agrícolas, basadas fundamentalmente en la canalización de las aguas, hicieron posible una gran concentración de población que serviría de sostén económico de la ciudad y de mano de obra para las grandes construcciones públicas. El arte teotihuacano expresa por primera vez de forma grandiosa la concepción estatal mesoamericana que encontraría eco en lugares tan alejados como Monte Albán, El Tajín, Kaminaljuyú o Tikal. La mayor contribución de Teotihuacan fue establecer las características definitorias de la ciudad sagrada. Toda ella constituye un gran teatro propagandístico donde la escenografía es espectacular y conmovedora. La gran Avenida de los Muertos con las grandes pirámides del Sol y la Luna constituían un eje grandioso, en torno al cual se levantaban construcciones palaciegas y templarías, mientras las áreas habitacionales se situaban en los barrios de las afueras (Atetelco, Tetitla, Tepantitla). Su grandiosidad es tal que cuando varios siglos después los aztecas tuvieron que elegir un lugar para situar la creación del mundo se decidieron por Teotihuacán. Un creciente comercio llevó su influjo hasta los lugares más distantes de Mesoamérica: por el norte hasta los desiertos de Sonora y Sinaloa y, por el sur, hasta Uaxactún y Tikal en las tierras bajas mayas. El resultado fue un enorme crecimiento de los sectores artesanales y un perfeccionamiento técnico de todas las artes como nunca antes se había conocido.



PUREPECHAS O TARASCOS


Entre el año 1000 y el 1521 d. C. tuvo su desarrollo el pueblo purépecha. Vivieron principalmente en Michoacán, en la zona de los lagos.Se dedicaron a la agricultura, a la pesca, a la artesanía, al comercio y a la guerra de conquista. Comerciaron con los mixtecas y pueblos de Sudamérica.
Su gobierno fue militar. En el siglo XIV el rey Tariácuri creó una liga militar de tres ciudades: Tzin tzun tzan, Pátzcuaro e Ihuatzio. Los sucesores de este gobernante conquistaron Colima y Jalisco. Constantemente peleaban contra los aztecas y nunca fueron conquistados por los aztecas como otros pueblos de Mesoamérica.
Se rapaban todo el cuerpo. También se les conoce con el nombre de tarascos, ya que así los llamaron los españoles cuando conquistaron esa zona del país.
Su religión fue politeísta. Su dios principal fue Cuvecaveri, dios del sol y de la guerra. Cremaban a sus muertos y realizaban sacrificios humanos.
Los purépechas recibieron influencia cultural de Colima (los perritos bailadores) y de los toltecas, por ejemplo: chacmool, coyotes, serpientes, águilas, etc. Construyeron yácatas, pirámides redondas con cuerpos escalonados. En cerámica hicieron ollas con asas y vertederas, cajetes, vasos, recipientes con formas fitomorfas, zoomorfas y antropomorfas, juguetes, vasijas miniatura y pipas de barro. También elaboraron orejeras y bezotes con obsidiana y cristal de roca.
Sobresalieron en orfebrería con cobre y otros metales preciosos para este arte recibieron influencia mixteca y de Sudamérica. Fabricaron armas de cobre. Algunos de sus instrumentos musicales eras de hueso. Su escritura fue núdica como la usada por los incas del Perú. Su influencia cultural llegó a Guanajuato, Querétaro, Guerrero y otros lugares del occidente de México. La lengua purépecha está relacionada con la lengua quechua del Perú.

Fueron la principal civilización del Occidente de Mesoamérica.





NÁHUATL

La escritura de los nahuas (es decir, los que hablan la lengua náhuatl y cuyos representantes más conocidos son los aztecas de México) no nació como por milagro sobre las orillas de la laguna de México.

Asentamientos aztecas

Los aztecas penetran en el siglo XIII d.C. en el valle de México y en 1430 aniquilan el poder de los tepanecas. En la segunda mitad del siglo XV constituyen un imperio que abarca Veracruz, Guerrero y Oaxaca. En 1521 Tenochtitlán es destruida por los españoles al mando de Hernán Cortés.
Entre sus divinidades estaban Huitzilopochtli, dios de la guerra y del sol; Tlaloc, dios de la lluvia; Tezcatlipoca; Quetzalcoatl; Xipe, dios de la siembra.
En América central el uso de la escritura se remonta a tiempos primitivos. Las huellas más antiguas se observan en los olmecas a partir del 2000 a.C., después los zapotecas a partir del 600 a.C., los mayas a partir del 300 a.C. y los mixtecos a partir del 400 d.C. Los tres últimos tipos de escrituras existieron hasta la llegada de los españoles.


Una de las raíces de la diversidad cultural de la ciudad de México son los pueblos originarios, descendientes de sociedades de cultura náhuatl, que se caracterizan por ser colectividades históricas con una base territorial e identidades culturales diferenciadas. Están geográficamente concentrados en territorios de las delegaciones de Milpa Alta, Xochimilco, Tláhuac, Tlalpan, La Magdalena Contreras y Cuajimalpa. La persistencia de estos pueblos y su deseo manifiesto de autogobernarse y conservar sus identidades propias hace que la naturaleza de la ciudad sea pluriétnica, aunque esta pluralidad no se expresa en su organización política. Ésta se ordenó a partir de un patrón cultural, económico y político, pretendiendo que los diversos grupos abandonaran sus identidades particulares y se asimilaran a ese molde.
 La ciudad de México fue proclamada en 1824 capital de la República Mexicana y asiento de los poderes de la federación. En ese año, la traza de la ciudad abarcaba prácticamente lo que hoy se conoce como el "centro histórico".
Alrededor de la ciudad se extendían los territorios de los pueblos indios que sobrevivieron a la conquista y colonización. Los gobiernos indígenas de Tenochtitlan, Tlatelolco, Xochimilco, Coyoacán, Tacuba, Tacubaya, Azcapotzalco, tenían jurisdicción sobre extensos territorios que abarcaban numerosos pueblos y barrios. Sin embargo, a lo largo del siglo XIX, tales gobiernos, territorios y jurisdicciones indígenas fueron disueltos con la imposición de un proyecto liberal encabezado por la elite política criolla
En el transcurso de los procesos migratorios que tienen lugar desde hace décadas se han ido transformando comarcas enteras, entre ellas la región del sur, particularmente afectada por el éxodo rural. La migración constante hacia la ciudad de México y las zonas fronterizas del norte, así como el número creciente de emigrantes que se dirigen a los Estados Unidos han llevado a un nuevo tipo de hibridación socio-cultural. http://www.mexartes-berlin.de/esp/03/blind.gif



Y su gastronomia: 
  
Primero, debe quedarnos claro que México no fue una colonia, sino un virreinato, lo que causo que la colisión de dos formas de entender la comida fuera inmensa. Antes de la llegada de los españoles, la dieta de las culturas prehispánicas se basaba ampliamente en platillos de maíz con chiles y hierbas, usualmente complementados con frijoles, jitomates o nopales. También incluían vainilla, tomatillos, aguacate, guayaba, papaya, sapote, mamey, piña, jícama, calabaza, papa dulce, cacahuates, achiote, huitlacoche, pavo y pescados. Para la segunda década del siglo XVI, la invasión española también significó la llegada de unas grandes variedades de animales, como el ganado, gallinas, cabras, ovejas y cerdos. Y no solo eso, pues también llegó el arroz, el trigo, la avena, el aceite de oliva, el vino, almendras, perejil y muchas especias que se fusionaron con la cultura y, eventualmente, se convirtieron en parte de la cocina indígena. 




Sin embargo, no debemos confundir esto como una fusión completa, pues los españoles no alteraron la comida mexicana, sino que trajeron ingredientes que sólo exponenciaron su potencial. La cocina mexicana que se desarrolló a través de este intercambio es compleja y una de las razones por las que es una de las más grandes cocinas de todo el mundo.

Los primeros registros de lo que los españoles encontraron en su camino por México se conoce gracias a la detallada descripción que uno de los hombres de Hernán Cortés hizo. Bernal Díaz del Castillo escribió en su libro “Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España” su asombro con la cantidad de ingredientes y tradiciones alrededor de cada comunidad indígena que cruzaban en su recorrido. Díaz del Castillo habla sobre lo que el empreador Moctezuma comía y cómo era presentado:
“Para la comida, sus cocineros presentaban más de treinta platillos diferentes, tradicionalmente preparados y los ponían sobre braseros de barro para mantenerlos calientes, y de lo que Moctezuma comía hacían más de trescientos platos (…) usualmente le preparaban gallinas, gallos, faisanes, codornices, patos (…) se sentaba en un cojin suave y bajo y la mesa también era baja (…) ahí extendían un mantel de tela blanca (…) y cuatro mujeres muy bellas y muy limpias le daban agua en xicales (…) y ellas le daban toallas y otras mujeres le traían pan de tortilla.”
Díaz describe la alimentación tan rica que podía ser fácil abandonar por ella hasta sacrificios rituales. También había cacao y en grandes cantidades. Había pasteles, como Díaz los llamaba, hechos de maíz y “eran traídos en platos cubiertos con servilletas limpias.” Descibre los pasteles de maíz como hechos con huevos y otros ingredientes.

Los primeros nativos de México no tenían hornos, en lugar de ello calentaban la comida sobre fuego, usando sartenes de hierro y de cerámica. Otro método utilizado era al vapor. Suspendían la carne envuelta en hojas de cactus o de plátano sobre agua hirviendo en un pozo profundo y también utilizaban la grasa para freír como un método muy popular.

Utilizaban el metate, una herramienta hecha con piedra volcánica que se usaba como una piedra de moler o el molcajete, que era más pequeño y que se utilizaba como el mortero para moler y machacar ingredientes en un molcajete que podía ser de piedra, madera, cerámica o mármol.
 
 

El arte mexicano...

México posee una enorme riqueza de arte prehispánico, colonial y moderno que se puede ver tanto en sus museos, como en zonas públicas y en los abundantes restos de arquitectura indígena. El arte mexicano, con su luminoso color y su particular estilo, es uno de los elementos más dinámicos y hechizantes de la heterogénea cultura nacional.

Los orígenes del arte mexicano se encuentran en las primeras civilizaciones, tales como los olmecas y los mayas, cuyas impactantes esculturas en piedra representaban deidades, animales y figuras humanas. Los mayas son famosos por haber creado algunas de las muestras de arte más destacadas y significativas de la historia de México. También los aztecas han formado parte integral de la cultura artística del país, con sus imponentes y expresivas representaciones de dioses, calaveras y escenas mitológicas.

La colonización provocó el fin de las culturas indígenas y tuvo un impacto muy profundo en la trayectoria de los artistas mexicanos. El arte estaba inicialmente bajo el mecenazgo y el control de la Iglesia Católica de modo que su temática estaba muy ligada a los conceptos e ideas religiosas europeas. Aunque durante un tiempo se importaron técnicas y motivos desde Europa, muy pronto se empezó a desarrollar un estilo artístico propiamente mexicano.

Tras la revolución, los artistas comenzaron a distanciarse de Europa y se centraron en crear un arte comprometido socialmente que sacaba a la luz las injusticias y destilaba una larga tradición de subversión política y social preexistentes en la cultura artística del país.

El muralismo supone un elemento fundamental de la historia del arte mexicano posterior a la revolución. El gobierno promovió un arte público que fuese gratuito y accesible a todos y que aún puede contemplarse en Ciudad de México. "La Ruptura" es otro grupo de artistas mexicanos cuya exploración de temas urbanos y su expresionismo abstracto fue el punto de partida de posteriores oleadas de experimentación artística.

Hoy en día el arte mexicano está considerado como una parte esencial del patrimonio cultural de la nación y se lo promociona constantemente.
 
 
 
Tradiciones
 
 El Mariachi, música de cuerdas, canto y trompeta. En la ciudad de México, es fácil encontrar mariachis en la Plaza Garibaldi, al norte del Centro Histórico de la ciudad de México, en el barrio de la Lagunilla. Esta plaza es mundialmente reconocida por sus grupos de mariachis, grupos norteños, tríos románticos, entre otros.






La pirekua, canto tradicional de los p’urhépechas. Es un canto de las comunidades indígenas p’urhépechas del estado de Michoacán, el cual resulta en una mezcla de influencias africanas, europeas y amerindias y con variaciones regionales en 30 de las 165 comunidades p’urhépechas existentes. Pirekua significa en p’urhépecha “canción”, y se cantan en esta lengua nativa intercalando con el castellano. Por lo general, los temas de las canciones rodean la nostalgia sentimental y el carácter noble. 
 
 
La ceremonia ritual de los VoladoresRitual religioso, culto a la fertilidad o sacrificios gladiatorio, el rito de los voladores de Papantla se remonta al Periodo Preclásico Medio Mesoamericano. En la actualidad sobrevive entre los nahuas, totonacos de la Sierra Norte de Puebla y el Totonacapan veracruzano. De acuerdo con los registros antropológicos, el ritual se asocia con la fertilidad en donde cada uno de los danzantes representan los cuatro puntos cardinales, mientras que el descenso de los mismos simboliza la caída de la lluvia. 



Las fiestas indígenas dedicadas a los muertos. El Día de muertos, una de las prácticas más importantes de las comunidades indígenas, se presenta a finales de octubre y principios de noviembre. Este periodo marca realmente el final del ciclo anual del maíz. Se cree que, para facilitar el retorno de las almas a la tierra, las familias esparcen pétalos de flores y colocan velas y ofrendas a lo largo del camino desde la casa hasta el cementerio. Las fiestas indígenas dedicadas a los muertos están arraigadas en la vida cultural de los pueblos, no sólo fusionando ritos religiosos prehispánicos y fiestas católicas, también resultando en una visión del mundo única y creativa. 

                 



Carnavales
  
En febrero, entre la locura, las máscaras y el batir de los tambores, los carnavales llevan a cuestas la historia de los pueblos de México. La juerga que antecede al recogimiento de Cuaresma fue una costumbre heredada del clero español en el siglo XVI. Máscaras artesanales, disfraces, bailes, carros alegóricos, ritos que evocan las costumbres de cada región, comida típica y días interminables de fiesta se viven en diversos rincones del país. Aunque cada estado celebra a su manera, entre los carnavales más famosos de México se encuentran el de Veracruz, considerado como uno de los más alegres del mundo, y el de Campeche, el más antiguo del país, celebrado desde 1582. Entre sus atractivos principales están el Corzo, una fiesta en la que solo participan niños; la Pintadera, en la que todos salen a las calles abastecidos de globos de agua y pintura, y el Desfile de Algarabia Campechana, en el que la gente se viste con trajes típicos.
 

 
Procesiones de Semana Santa
Si bien se trata de actividades que se realizan en plazas públicas, las procesiones de Semana Santa en diversos estados de México no son puestas en escena para turistas, sino una tradición con profundas raíces que se llevan a cabo con profundo respeto. La función ritual de las procesiones es la de recordar los últimos instantes de la vida de Cristo; sin embargo, cada estado las realiza con un toque personal: en San Miguel de Allende todos se visten de negro y las cofradías interpretan música solemne; en San Luis Potosí se realiza una de las procesiones silenciosas más famosas del país, en la que caminan por las calles del centro de la ciudad decenas de cofradías, y todos los participantes se visten de púrpura y blanco con capuchas.




Posadas y piñatas
 
La costumbre de las posadas –que se celebran del 16 al 23 de diciembre en todo México— se inició en los tiempos de la Colonia. Se trata de una representación que se hace entre amigos y familiares del peregrinar de María y José en busca de asilo, que culmina cuando estos son bienvenidos a resguardarse. La representación se hace con cánticos tradicionales y finaliza con una fiesta en la que se bebe ponche –jugo de manzana, ciruela pasa, tejocote, caña de azúcar y guayaba— y se rompen las típicas piñatas. Hechas de barro y decoradas con papeles brillantes, las piñatas tienen la forma de una estrella de siete picos, que representan los siete pecados capitales, a los que hay que “romper” con la “fe ciega” –con los ojos vendados— usando un palo que representa la fortaleza divina. Al romperse “los pecados”, las bendiciones caen “del cielo”: dulces típicos y mandarinas, tejocotes, cacahuates y limas, la recompensa por haber vencido al mal.
Cabe recordar que, a finales del siglo xx, nuestro país sigue siendo uno de los principales del planeta por lo que se refiere a su diversidad cultural indígena. Cuando una cultura se empieza a perder o diluir, lo primero que comienza a desaparecer es la lengua propia; por ello, la permanencia del idioma autóctono es el mejor indicador de la sobrevivencia cultural de un pueblo, con sus rasgos originales. Pues bien: a dos años del cambio del milenio, la India es el principal país del mundo por cuanto al número de sus idiomas indígenas vivos, con la cifra de 72 (sin considerar las variantes dielectales). México está en segundo lugar en el orbe con 62 idiomas, en pleno 1998



México se distingue entre los países latinoamericanos por su vasta riqueza biológica y cultural. La preservación de ésta sólo es posible si se hace de conocimiento público toda la información que corresponde a esos recursos y además se comunica cómo aprovecharlos mejor.
La población de nuestro país es muy diversa en cuanto a sus manifestaciones culturales y a la sociedad en que se desarrollan; con todo, compartimos una misma historia, formamos un Estado y aspiramos a vivir en un país que sea cada día mejor, a pesar de las diferencias que nos distinguen unos de otros.






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